Nací moreno porque así tenía que ser. Por mi color, soy muy fácil de entender. Cantando voy, haciendo el mundo feliz. Yo soy candela, quemando piedra hasta morir.
Bajo el puñal del invierno. Murió en los campos la tarde. Con su tambor de desvelos. Salió la luna a rezarle. Con su tambor. Rezos en la noche blanca.
Por una cabeza. De un noble potrillo. Que justo en la raya. Afloja al llegar. Y que al regresar. Parece decir. No olvides, hermano. Vos sabes, no hay que jugar.
Turbio fondeadero donde van a recalar. Barcos que en el muelle para siempre han de quedar. Sombras que se alargan en la noche del dolor. Náufragos del mundo que han perdido el corazón.
Era más blanda que el agua. Que el agua blanda,. Era mas fresca que el río. Naranjo en flor. . Y en esa calle de estío. Calle perdida. Dejó un pedazo de vida.
Rara, como encendida. La vi bebiendo linda y fatal. Bebías, y en el fragor del champagne. Loca reías por no llorar. . Pena me dio encontrarte. Pues al mirarte yo vi brillar.
A orillitas del canal. Cuando llega la mañana. Sale cantando la noche. Desde lo de Balderrama. . Adentro puro temblor. El bombo con la baguala. Y se alborota quemando.